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4 de mayo de 2014

EL PETROLEO EN LOS COSMÉTICOS

Si nos centramos en la cosmética, y viendo los anuncios publicitarios, ¿alguien pensaría que prácticamente el 100% de los productos cosméticos convencionales llevan derivados del petróleo, aceites minerales o conservantes químicos?, seguro que no, lo que nos transmiten los anuncios es bienestar, belleza, salud, naturaleza, nos muestran bosques, selvas, playas, cascadas, espacios llenos de vida, y suponemos de forma tácita que toda esa “vida” está contenida en un envase de champú, listo para llevárnoslo a casa.
Pero la realidad es bien distinta.




¿QUÉ ES EL PETROLEO?
Quizás lo mejor es que empiece por describiros que es el petroleo.
Petróleo o petrolatum, es un derivado de los hidrocarburos. Su origen es natural es decir (que viene de la tierra porque es un mineral), pero con su producción se generan una serie de impurezas tóxicas contaminantes. Estas impurezas, hidro­carburos aromáticos policíclicos (HAP), son sustancias químicas cancerígenas que se encuentran en el petróleo crudo y sus derivados. Sin embargo, como el petróleo es relativamente barato y fácil de producir muchos fabricantes de cosméticos optan por el uso de este ingrediente en sus productos. Además, puede que hasta ahora haya sido barato extraerlo, pero se trata de petróleo crudo, y el pe­tróleo no es un recurso renovable.


¿PORQUE DEBERÍA EVITARSE USAR PETROLEO?
Aunque no existe un vínculo defini­tivo entre el petróleo y el cáncer en los seres humanos, la Unión Europea ha pro­hibido todos los derivados del petróleo en estado puro para su uso en cosméti­cos. El grupo ambiental estadounidense Environmental Working Group’s (EWG) clasifica en el número 7 al petróleo en la escala de ingredientes nocivos, por ser un posible carcinógeno humano.
El petróleo y el aceite mineral (un aceite derivado del petróleo) se añaden a muchas lociones convencionales y cre­mas para la hidratación y protección de la piel. Debido a su consistencia espesa y rica estos ingredientes dan sensación de nutrición y suavidad. Pero en realidad, únicamente se asientan en la superficie de la piel que no puede respirar o elimi­nar correctamente las toxinas. Esto aca­ba obstruyendo los poros y provocando erupciones. Los productos que humec­tan la piel al tiempo que le permite respi­rar son más eficaces.




Se trata de compuestos muy usados en la cosmética tradicional usados como productos hidratantes. Son derivados directos del petróleo, (del refinado del petróleo y también del carbón) muy estables, de fácil extracción y muy, muy, muy baratos. Son utilizados en el uso industrial como pinturas, pegamentos, lubricantes o aislantes. En la industria alimentaria, es muy común, por ejemplo podemos ver parafina como recubrimiento brillante de las frutas y verduras para hacerlas más apetecibles a simple vista y mejorar las ventas.
Los aceites minerales, vaselinas y parafinas son los sustitutos low cost de los aceites vegetales naturales. Ofrecen una textura fina y sedosa que al aplicarlos sobre la piel la deja suave y con “sensación” de alta hidratación. Comunes en cremas hidratantes, mascarillas, aceites hidratantes, body milks, labiales, pintalabios,...

La triste realidad sin embargo es que a pesar de lo que afirman, estos aceites minerales no hidratan. Crean una película plástica altamente oclusiva sobre la piel que impermeabiliza y obstruye los poros, impidiendo la transpiración natural y necesaria de la piel, y evitando la depuración natural de toxinas.  El aceite mineral absorbe la humedad de las capas internas de la piel llevándola al exterior para que la epidermis o capa más externa parezca más hidratada. Esto lleva consigo una lógica deshidratación y un envejecimiento prematuro de la piel en general. Demandará más y más producto para calmar su sed, y aparecerán irritaciones, acné, dermatitis,...
Un gran número de científicos ha afirmado ya que los derivados del petróleo de forma generalizada no deberían formar parte de los cosméticos de uso diario al considerarse peligrosos para la salud ya que poseen agentes cancerígenos.
Vamos a encontrarlos en los INCI's como: Mineral oil, Paraffinum o Paraffin, Paraffinum Liquidum, Petroleum, Petrolatum, Vaselina, Acrylates, Acrylamides, Carbomer, Dimethicone, Dimethiconol,...





Organismos internacionales como la OMS (Organización Mundial de la Salud), han realizado estudios, en los que alertan sobre los efectos negativos que tienen algunos ingredientes usados en la cosmética convencional como son los bisfenoles, benzofenonas o ftalatos, los llamados comúnmente, “disruptores endocrinos”. Se encuentran en productos cosméticos de uso diario, como son el champú, el gel, el desodorante, la pasta de dientes, las cremas hidratantes, los jabones, etc… y recomienda evitar su uso, sobre todo en niños y mujeres embarazadas.

¿ Si son ingredientes sospechosos y son perjudiciales para nuestra salud, porqué están permitidos por el Ministerio de Sanidad?

Pues bien, las cantidades que contienen de estos ingredientes “sospechosos” en cada uno de los productos de uso diario es muy baja, y en teoría no deberían afectar a nuestro organismo, el problema es que la industria cosmética convencional está obviando el riesgo de exposición múltiple o combinada, es decir, el “efecto suma” de dichos ingredientes en nuestro organismo.

Por desgracia, y os invito a que lo comprobéis por vosotros mismos, son demasiado habituales en la cosmética. En las cremas y aceites de bebés y niños, la inmensa mayoría están realizados a base de aceites minerales derivados refinados del petróleo. Son pieles extremadamente delicadas y sensibles y creyendo que les protegemos les ponemos productos nocivos e indeseables. Cada vez con mayor frecuencia están apareciendo casos de alergias, y dermatitis varias, en recién nacidos y lactantes. Y no sólo los más pequeños se ven afectados. 
El uso, abuso y combinación y sinergias de diferentes productos químicos sintéticos de distintos productos cosméticos convencionales está elevando de forma alarmante los casos de irritaciones y dermatitis en adultos.

 ¿Qué hacer para evitarlo?

Ir sustituyendo poco a poco, productos de cosmética convencional, por cosmética natural o ecológica.
Dentro de la cosmética natural hay diferentes grados de certificación y diferentes organismos que certifican, pero la característica común de todos ellos es que son cosméticos que están libres de sustancias químicas de síntesis y de derivados del petróleo, se componen principalmente de ingredientes de origen vegetal, como son los aceites y mantecas, esencias aromáticas, extractos de plantas, etc…el proceso de elaboración es respetuoso con el medio ambiente, no se generan residuos contaminantes, y no se han testado en animales, ni el producto final, ni la materia prima con la que están elaborados.

En nuestra manos está elegir unos productos, que nos acerquen de nuevo a la naturaleza, equilibrados, saludables y seguros, respetuosos con el medio ambiente y con los animales, o productos elaborados con ingredientes químicos de síntesis, alejados de la tierra, y a la larga muy perjudiciales para el medio ambiente y para las personas.




 IMPORTANTE:
Para comprobar si un producto contiene este ingrediente busca en su etiqueta: petrolatum, parafinas, siliconas o aceite mineral. La elección de los productos hechos con aceites vegetales puros y mantecas, no sólo son mejores para la piel, sino también para nuestra salud y la de nuestro planeta.


Los derivados del petróleo asfixian y engañan la piel.

Déjala respirar, ella se lo merece, y  ¡¡TÚ TAMBIÉN!!