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3 de enero de 2015

SANO PARA TI...SANO PARA TU CABELLO

Hace ya mas de 5000 años que las mujeres utilizan en la India y en Marruecos el color vegetal para su cabello y su piel.
Muchas son la ventajas, y pocas las desventajas, entre estas podría ser la duración del proceso o la aplicación, un poco mas espesa que el tinte tradicional.

En Occidente, ya desde la Edad Media y a partir del siglo XIX, con la incorporación a la vida cotidiana de los progresos de la química, fue perdiéndose el uso de la coloración vegetal, que también se utilizaba de manera habitual. También fue menospreciado por la Iglesia, quien prohibió el uso de colores vegetales (henna) en el cabello y de arcillas, por considerarlo una herejía, la mujer debía ir con su cabello tapado y sin arreglar...

ARCILLAS


Las diferentes arcillas están compuestas por silicato de alúmina hidratado en el que se mezclan elementos minerales que producen las diferentes coloraciones, forma de oligometaloterapia a la que la arcilla debe algunas propiedades.

Una buena arcilla debe ser pura y seleccionada por su capacidad de absorción, su extracción reciente y secada al sol, no en un horno pues las temperaturas fuertes disminuyen sus poderes regeneradores.



La arcilla es uno de los mejores aliados y protectores de la salud.

Poderoso desintoxicante que limpia el organismo de toxinas perjudiciales, a la vez remineraliza por los oligoelementos que contiene.

Previene, cura, tonifica y calma, descongestiona, alivia, cicatriza, purifica, absorbe y desinfecta.

Excelente depurador y regenerador de la piel, de las estructuras óseas y de los órganos internos, la arcilla se opone a los procesos patológicos que llevan a los tejidos del cuerpo al endurecimiento y la esclerosis; bebida o utilizada externamente ayuda a frenar el envejecimiento: "El selenio y el litio, oligoelementos presentes en la arcilla, ayudan a ralentizar el envejecimiento", afirma.

Todas las arcillas contienen en su bioquímica los minerales y oligoelementos indispensables a todo ser vivo, desempeñando importantes funciones en el cuerpo.

Siguiendo a Núria Langreo, la arcilla aporta sílice (agente remineralizador y antitóxico, importante en los terrenos óseo, vascular, nervioso y respiratorio, actúa sobre las fibras elásticas y en la regeneración de los tendones y la piel), 
magnesio (fundamental para el crecimiento de los huesos, permite la correcta asimilación del calcio, drena el hígado, es estimulador biliar, antiséptico y antioxidante, activa la regeneración celular y calma y reequilibra psíquicamente), 
calcio (importante en la formación y conservación de los huesos, los dientes y los tendones, imprescindible en la coagulación sanguínea y en la regulación del sistema nervioso), sodio (con potasio y cloro, regula el equilibrio de líquidos en el organismo),  otasio (complementa la función del sodio)manganeso (forma parte de gran número de enzimas y provoca la acción de otras en los procesos antioxidantes y de producción de energía), hierro (produce glóbulos rojos en la sangre, favorece la circulación y oxigenación del organismo e interviene en la generación de energía) 
y zinc (necesario para el sistema inmunológico, es imprescindible para el crecimiento, la formación de tejidos y la maduración sexual masculina).

Para Núria Langreo, la afinidad existente entre una persona y la arcilla se explica por la presencia en la tierra de sales minerales y oligoelementos iguales a los que se hallan en nuestro organismo: "Por tanto, no es de extrañar que cuando ingerimos arcilla, masticada o bebida, nos nutrimos y nos regeneramos con unos componentes muy familiares. Esto es fácil de comprobar cuando recibimos un análisis médico de sangre y orina que nos detalla las cantidades de calcio, hierro, magnesio, sílice, etc.".

Núria señala que la toma regular de una cucharadita de arcilla disuelta en un vaso de agua en ayunas contribuye a mantener los niveles necesarios de minerales en el organismo, previniendo cualquier carencia: "La arcilla trabaja allí donde hay disfunción, siendo un catalizador extraordinario en la fijación de aquellas sustancias que el cuerpo no supo retener (falta de hierro, vitaminas, calcio, ...). Aparte de su acción reguladora, purificadora y drenante, la arcilla enriquece la sangre, aumentando la cantidad de glóbulos rojos en caso de anemia, y la liberación de toxinas y adherencias nocivas en las paredes arteriales".

Ejerce, además, una influencia beneficiosa sobre las diversas glándulas endocrinas (tiroideas, suprarrenales, sexuales), a las que estimula o modera según los casos.

Beneficiosa para todas las edades, la arcilla favorece el crecimiento de los niños y estimula sus defensas, mantiene el estado de buena salud de los adultos y es un excelente tónico del sistema nervioso, regula los órganos del cuerpo (riñones, hígado, pulmones) y frena el deterioro físico de los ancianos y sostiene con sus oligoelementos el sistema inmunitario.

Es una terapia no agresiva para el organismo humano, que raramente presenta efectos secundarios nocivos y que, si se presentan, son reversibles.

"Cualquier posible similitud entre la arcilla y los medicamentos químicos será sólo aparente, pues existe una diferencia básica entre la acción antiséptica de la arcilla y la de las sustancias químicas. Todo producto químico es materia muerta que actúa ciegamente y destruye todas las bacterias de manera indiscriminada, las buenas y las malas, las sanas y las enfermas, las beneficiosas y las dañinas. Es posible que de ese modo se consiga exterminar los gérmenes peligrosos pero no se respeta a los elementos que favorecen la reconstrucción de células y tejidos, ... Un hecho evidente es que la arcilla usada internamente, en absorción oral, anal o vaginal, actúa con enorme sabiduría, se dirige siempre a la zona dañada o enferma, donde se aloja quizá durante varios días y finalmente se evacua, arrastrando consigo el pus, la sangre podrida, etc. " Raymond Dextreit , Nuevo tratado de medicina natural (Nuestra tierra, nuestra cura), Edaf, Madrid, 2001.


Estos son los tipos de arcilla (al menos los que más se usan y son fáciles de obtener):
  • Arcilla Verde: Tiene una gran capacidad anti-inflamatoria, desintoxicante y equilibrante. Se suele usar en muchas patologías ej. edema, retención de líquidos, celulitis, inflamación, dolores articulares, dolores musculares, golpes, hematomas, etc.

  • Arcilla Blanca: Se caracteriza por su alto contenido en sílice y alúmina, se considera la arcilla de mayor pureza. Se suelen usar sobre todo en tratamiento de estética, problemas de piel, enjuagues bucales y gargarismos en afecciones de garganta.

  • Arcilla Roja: Se usa en casos de rigidez e inflamación, como agente movilizador. Esta muy indicada para problemas circulatorios y cuando hay presencia de calor localizado en una zona. (ej. en la frente).

  • Arcilla Rosa Es una mezcla entre la arcilla roja y la blanca, es muy común su uso en estética para mascarillas faciales.
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Esther Martí Barrios