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4 de julio de 2010

EL TRABAJO DE PELUQUERÍA Y ESTÉTICA TAMBIÉN TIENE SUS RIESGOS

Todos nos preocupamos por cuidar y mantener la salud, pero también nos interesamos -tanto hombres como mujeres- por nuestro aspecto exterior. En la actualidad la imagen ha pasado a ser un punto importante que cuidamos y dedicamos tiempo y dinero -es frecuente que acudamos a centros de belleza y peluquería para mantener nuestra imagen impecable-. Nos ponemos en mano de profesionales que lavan, cortan, alisan, moldean, planchan, decoloran y tintan nuestro pelo, arreglan nuestras uñas- tanto de manos como de pies-, nos aplican tratamientos de estética a nuestra piel, nos maquillan,… Todo ello- aunque no nos demos cuenta- implica una serie de riesgos laborales que pueden perjudicar su salud.

Según un estudio realizado por D. Luis Conde-Salazar, jefe del Servicio de Dermatología de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo, con trescientos profesionales de la peluquería -de los cuales el 93% son mujeres- ha revelado que casi las tres cuartas partes de los problemas de piel son de tipo alérgico, de ellos el 58% fueron diagnosticados de dermatitis alérgica ocupacional (reacción inmunitaria a una sustancia química) y el 20% de dermatitis imitativa (por contacto), de lo que se deduce que un gran factor de riesgo laboral de este sector son los derivados por productos químicos.

A través de este artículo se pretende dar a conocer los diferentes tipos de riesgos a los que se encuentran sometidas estos profesionales, en la mayoría mujeres, que con cuidado y profesionalidad se ocupan de nosotros y de nuestra imagen. Los trastornos musculoesqueléticos, afecciones pulmonares, alergias, dermatosis, trastornos de la reproducción, varices…, son algunas de las patologías más frecuentes que padecen estos profesionales.
Principales riesgos
Los cortes y pinchazos, heridas y abrasiones son las principales lesiones causadas pon las herramientas de trabajo cuando se realizan los cortes de barba, bigote, cabello... Estas lesiones pueden ser producidas por la manipulación inadecuada de los distintos tipos de herramientas cortantes o punzantes (tijeras, tijeras con hojas dentadas, navajas, alicates, cortacutículas, peine de cuchilla…), por utilizar los utensilios mal afilados, por dar a las herramientas un uso para el que no han sido diseñadas y por dejar las herramientas punzantes y de corte en cualquier sitio, o en lugares que no son los correctos. Para prevenir este tipo de riesgo es importante seguir una serie de recomendaciones preventivas:

✜ Todo el material, en especial instrumental punzante y de corte (tijeras, navaja, peine de cuchilla, cortauñas, alicates cortacutículas, empujadores de cutícula, cuchillas para callosidades, etc.) deben tener marcado CE.
✜ Se deberán seguir las instrucciones del fabricante en todo lo que respecta a la utilización, limpieza y mantenimiento del material.
✜ Las partes cortantes y punzantes del material deberán ser protegidas correctamente en sus fundas después de cada uso.
✜ Cada vez que se utiliza cualquier tipo de material deberá dejarse en su sitio.
✜ Los mangos del material cortante deberá ser antideslizante.
✜ No se empleará ningún material que se encuentre en mal uso ni que esté mal afilado.
✜ Cuando se transporta las bolsas de basura, se procurará mantenerlas lo más alejada de los brazos y las piernas.
✜ No se gesticulará o señalará con la herramienta.
✜ Para entregar el material a otra persona se le dará por el mango.
✜ El material cortante se lavará y secara siempre por los laterales, nunca por el filo.
✜ Cuando se desinfecta/esteriliza el material deberá utilizarse los útiles destinados a tal fin, además de protegerse correctamente las manos con guantes.

Estos profesionales al realizar trabajos con equipos eléctricos -secadores, cepillos térmicos, tenacillas aparatos para higiene facial y para depilación, tornos para manicura y pedicura, aparataje de micropigmentación, láser, infrarrojos…- tienen riesgo de daños en la salud por descarga eléctrica al entrar en contacto directo con la tensión o algún elemento sometido a tensión (contacto indirecto), simplemente al enchufarlo o desenchufarlo de manera incorrecta, bien por la existencia de enchufes en mal estado, cables de la instalación o de aparatos en mal estado, conexiones mal realizadas, líquidos derramados en las inmediaciones de los cuadros eléctricos… Las lesiones que puede ocasionar serán proporcionales a la intensidad de la corriente que circule, el tiempo que esté expuesto y el trayecto que recorra por el cuerpo, y son: caídas, golpes, quemaduras internas o externas y diverso grado, tetanización muscular (movimiento incontrolado de los músculos), muerte por asfixia, paro respiratorio, paro cardiaco e incluso muerte por fibrilación ventricular.

Las principales medidas preventivas son:

✜ Antes de empezar a trabajar es conveniente evaluar visualmente el estado general de la instalación y de los aparatos eléctricos.
✜ La instalación debe contar con tomas de tierra y aislamiento de las partes activas.
✜ No se deben conectar varios aparatos juntos al mismo toma-corriente, utilizando triples o “zapatillas”, pues la sobrecarga puede producir cortocircuitos.
✜ No utilizar adaptadores y, en su lugar, instalar tomacorrientes y fichas de conexión normalizadas.
✜ No utilizar alargadores.
✜ Nunca realizar instalaciones caseras. La instalación eléctrica debe realizarla personal cualificado y deberá someterse a revisiones periódicas.
✜ Para desconectar cualquier aparato o herramienta tirar del enchufe, nunca del cable.
✜ Antes de cambiar alguna lámpara o elemento, desconectar el aparato y cortar la energía desde el cuadro eléctrico general.
✜ Al observar una avería en cualquier aparato o anomalías (chispas, descargas eléctricas, olores extraños, calentamiento anormal, etc.) desconectar de la corriente y avisar al servicio técnico.
✜ No utilizar nunca aparatos eléctricos con las manos mojadas o con el suelo húmedo.

Los contactos térmicos también pueden producir quemaduras por fricción, roce o golpe de alguna parte del cuerpo con cualquier objeto, aparato o producto que se encuentre bien a elevada o baja temperatura. Son más frecuentes las quemaduras producidas por altas temperaturas ocasionadas por el manejo de aparatos que emiten calor (bien sea con o sin aire) como secadores fijos, secadores de mano, planchas para el cabello, cepillos térmicos, moldeadores, aparatos para la depilación, equipos de infrarrojos y rayos láser. También el manejo de ciertas sustancias calientes- ceras para la depilación, vapor para el cutis-, salpicaduras de sustancias calientes bien por error de manipulación o bien por rotura del envase, pueden causar quemaduras de distinto grado.

Como medidas preventivas a adoptar destacan las siguientes:

✜ Manejar las sustancias calientes con especial atención y cuidado.
✜ Todo el material, equipo y utillaje deberá estar marcado con CE.
✜ Se deberán seguir las instrucciones del fabricante del material.
✜ El mango de cepillo térmico, tenacillas, planchas, secadores de mano…, deberán ser de material aislante térmico.
✜ Utilizar ropa adecuada de trabajo y los equipos de protección individual (delantales, manoplas…) siempre que se trabaje con temperaturas extremas que pueden producir proyecciones o salpicaduras.
✜ Desechar todos los utensilios y equipos que se encuentren en mal estado.
✜ Una vez utilizados los equipos de trabajo y productos calientes, colocarlos en lugar aislado hasta que se enfríen para evitar que un compañero o cliente se pueda quemar.

El riesgo de incendio está presente en todos los lugares de trabajo, pero en especial en lugares como peluquerías donde es fácil su aparición y propagación debido al tipo de material y sustancias que podemos encontrar en ellas. Se puede producir un incendio por:

✜ Manipulación incorrecta de productos inflamables (acetonas, aerosoles, lacas fijadoras…).
✜ Instalación y aparatos eléctricos en malas condiciones o manipulados de manera incorrecta.
✜ Instalación de gas próxima a materiales combustibles, calderas, calentadores…

La lesión más frecuente es intoxicación por humos tóxicos, pero también puede ocasionar quemaduras de diferente grado, ahogamiento por falta/deficiencia de oxígeno e incluso la muerte.

Entre las medidas preventivas, destacan:

✜ Señalizar los medios de extinción de incendios, para que sean fácilmente localizados.
✜ Formar e informar a los trabajadores sobre la actuación que se ha de llevar a cabo en caso de incendio, así como el correcto empleo de los extintores.
✜ Mantener el orden y la limpieza en el local y en los almacenes.
✜ Dotar al centro con los extintores necesarios y realizar las revisiones recomendadas.
✜ Señalizar las salidas de emergencia.
✜ Asegurarse que todo el material y equipos están marcados con CE.
✜ No sobrecargar los equipos/herramientas eléctricas.
✜ Las instalaciones eléctricas deberán disponer de medidas de protección contra cortacircuitos, así como protecciones magnetotérmicas, diferenciales, toma de tierra.
El trabajo en la peluquería precisa de unos grandes requerimientos físicos: permanecen de pie durante largos periodos de tiempo, lo que puede ocasionar patologías vasculares como varices, tumefacción y callosidades; en los trabajos de corte y peinado se realizan constantes flexiones y giros de muñeca así como alargamiento de brazos y trabajo por encima de los hombros, ocasionando tendinitis, síndrome del túnel carpiano (Fig.1), bursitis… En el lavado de las cabezas y corte por debajo de las orejas se realizan flexiones y giros continuos además de pinzamientos de nervios e incluso lesiones en los discos intervertebrales. Todos esos movimientos pueden dar origen a un gran número de lesiones musculoesqueléticas.

Figura 1. El túnel del carpo está relleno de tendones flexores que controlan el movimiento de
Entre las medidas de prevención a llevar a cabo se destaca la utilización de sillas regulables, banquetas que permitan alternar entre la posición sentada y de pie, herramientas ergonómicas con mangos flexibles, almacenamiento accesible de los materiales y organizar la tarea de manera que permita variar de tarea a lo largo de la jornada laboral.

Son muchos los productos químicos utilizados en los trabajos de peluquería. Los podemos encontrar en los distintos productos para el cuidado de las uñas (esmaltes, endurecedores…), en los tintes, decolorantes, mezclas para el moldeado permanente, productos para el lavado, para el alisado del cabello, champús, acondicionadores… Los colorantes orgánicos sintéticos y colorantes metálicos empleados para teñir el cabello pueden producir sensibilización alérgica, dermatitis, irritación en ojos, garganta, nariz; los acondicionadores y champús pueden producir irritación de vías aéreas superiores; sustancias como el agua oxigenada alcohol, derivados de sodio y amoniaco, formaldehído…, pueden provocar alteración del sistema nervioso, problemas pulmonares, dermatitis y alergia. Las soluciones decolorantes suelen contener agua oxigenada, peróxido de sodio, hidróxido de amonio, persulfato de amonio…, todos ellos productos químicos que pueden irritar la piel, ojos, nariz, garganta y pulmones.

Los productos para el cuidado y tratamiento de las uñas tienen distintos compuestos químicos. Entre los más frecuentes están: acetona, etilmetacrilato, acrilatos, metiletilcetona, etilacetato, lanolina, dimetil-p-toluidina, xileno, tolueno, glicol…, todas ellas sustancias que pueden producir irritación de la piel, nariz, ojos, garganta y pulmones, así como distintas afectaciones al sistema nervioso central. Incluso hay productos que entre su composición se encuentra el formaldehído, el cual se asocia a algunos tipos de alergias y con el cáncer de pulmón (cuando su uso es prolongado).

Después de terminar, es frecuente que se aplique sobre el pelo laca para fijar durante más tiempo el peinado, pero ello también puede dañar la salud de estos profesionales ya que las lacas y aerosoles suelen contener polivinilpirrolidona y otros disolventes que están asociados a diferentes enfermedades pulmonares.

Estudios realizados alertan sobre los riesgos que producen ciertas sustancias como el etanol y la acetona sobre la reproducción, y el riesgo que sufren el personal femenino que manipula estas sustancias de tener hijos con bajo peso al nacer, e incluso malformaciones congénitas.
Otra de las enfermedades más frecuentes y recurrentes en el sector de la peluquería, donde mayor número de incidencia se registra, es la dermatosis por contacto profesional en mujeres. La dermatitis de contacto irritativa (DCI) es una reacción inflamatoria no inmunológica de la piel después de la exposición a un agente externo irritante. El irritante deteriora la piel por acción directa a través de mecanismos no inmunológicos, siendo las circunstancias mecánicas, térmicas y climáticas principales factores importantes desencadenantes. Son muchos los productos manipulados (jabones, champús, líquidos de permanente, tintes, etc.) con capacidad irritante, y pueden ocasionar, sobre todo en las aprendices, dermatitis irritativas.

Las dermatosis profesionales incluyen toda afección de la piel, mucosas o anexos directa o indirectamente causada, condicionada, mantenida o agravada por todo aquello que sea utilizado en la actividad profesional o exista en el ambiente de trabajo. La mayoría de las dermatitis irritativas laborales afectan a las manos, por lo que las enfermedades cutáneas relacionadas con el trabajo son generalmente diagnosticadas como eccema/dermatitis de las manos.

Las sustancias irritantes son principalmente productos químicos. La irritación producida por estas sustancias depende de las características fisicoquímicas de esta (tamaño de la molécula, ionización, polarización, solubilidad, volatilidad, pH), de las condiciones de la exposición (concentración, volumen, tiempo de aplicación) y de los factores ambientales (temperatura, humedad, oclusión, roce, traumatismos). Algunos factores endógenos, como las diferencias entre las zonas anatómicas, la edad, la raza, el sexo o la existencia de enfermedades previas, también se relacionan con la mayor o menor propensión a padecer DCI. En las zonas en las que la piel es más fina existe más reactividad que otras donde la piel es más gruesa, siendo las mujeres más propensas a padecer DCI que los varones, no porque exista una diferente susceptibilidad constitucional, sino simplemente porque se exponen más a los irritantes y la humedad por su actividad laboral. Generalmente, un tiempo de exposición prolongado y un volumen elevado del irritante producen una respuesta aguda.

Diferentes estudios realizados por la Universidad de Alicante han demostrado que el colectivo del personal que trabaja en la peluquería tiene un mayor riesgo de sufrir trastornos menstruales, abortos y problemas de fertilidad con respecto a otras profesiones.

El mundo de la peluquería es un sector mayoritariamente formado por mujeres, mujeres que por su condición podrán en algún momento estar embarazadas. Unas condiciones inseguras en el trabajo de una mujer embarazada pueden resultar perjudiciales para la salud de la propia trabajadora y para el feto. Por tal motivo deberán conocerse todos los factores de riesgo que puedan suponer una inseguridad para estas mujeres y las medidas de prevención existentes.

Estas trabajadoras se encuentran expuestos a agentes químicos y a disolventes orgánicos como el etanol, las resinas acrílicas…, lo que puede perjudicar su salud y a los fetos. Existen diversos estudios realizados hasta el momento los cuales revelan que las peluqueras y personal de estética poseen mayor riesgo de tener hijos con bajo peso o con deformaciones, e incluso los hijos de aquellas trabajadoras expuestas a sustancias químicas durante el embarazo tendrán mayor riesgo de ser hiperactivos. Hay que considerar que el trabajo de estas profesionales requiere un esfuerzo físico (muchas horas de pie, fuerte ritmo de trabajo, posturas fijas, movimientos repetitivos de manos y muñecas, brazos con posturas mantenidas…) que en el caso de la mujer embarazada la fatiga aumenta por el propio estado, lo que unido al esfuerzo físico que requiere su trabajo puede repercutir en su salud, e incluso afectar al feto.

Existe diversa normativa que protege y vela por la salud de la mujer embarazada: la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 26 sobre Protección de la Maternidad, el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo que en su anexo V establece ciertas medidas a seguir por la mujer trabajadora embarazada.

La Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales de 8 de noviembre de 1995 obliga a todas las empresas a poseer un Plan de Prevención de riesgos laborales que deberá hacer uso de las cuatro especialidades: seguridad en el trabajo, higiene industrial, ergonomía y psicología aplicada y vigilancia de la salud.

Entre otros documentos, el Plan de Prevención deberá estar formado por:

✜ La evaluación de los riesgos laborales.
✜ La planificación de las actividades preventivas.
✜ Procedimientos para el desarrollo de acciones preventivas.
✜ Resultado de los controles periódicos de las condiciones de trabajo y de las actividades de los trabajadores.
✜ Relaciones de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
✜ Investigación de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
✜ Registro de la formación en materia de prevención, realizada por los trabajadores.
✜ Registro de la información sobre riesgos y medidas preventivas a adoptar dada a los trabajadores respecto a su puesto de trabajo.
✜ Plan de actuación en caso de posibles situaciones de emergencia.
✜ Memoria anual de la actividad preventiva.
✜ Formación obligatoria de riegos laborales para los trabajadores.
Bibliografía
- Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales de 8 de noviembre de 1995.
- Guía para la Acción Preventiva. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Madrid 2007.
- NTP 242.
- Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo
- Real Decreto 1407/1992, de 20 de noviembre, relativo a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros sobre equipos de protección individual (EPI).
- Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para los trabajadores de los equipos de trabajo.
- “Manual de Ergonomía. Incrementar la calidad de vida en el trabajo”. Ed. Formación Alcalá. Jaén 2007.
- Fotografías: Peluquería Merche. Torrevieja (Alicante).
Carmela de Pablo Hernández, técnico de Prevención de Riesgos Laborales